Vicente Jaén, en su faceta de periodista, ha trabajado en calidad de redactor en distintos medios de comunicación. En la Radiotelevisión Pública de la Comunidad Valenciana (RTVV), popularmente conocida como Canal 9, ha ejercido durante dos años como redactor de TV responsable del seguimiento informativo del Elche C.F.
Trabajó durante siete años en la Cadena SER y Localia TV Elche desempeñando funciones de redactor de informativos, presentador, y moderador de debates y tertulias. Ha colaborado con medios de prensa escrita, el Diario EL MUNDO de la Provincia de Alicante, el Diario INFORMACIÓN de la Provincia de Alicante, o el Diario SPORT, entre otros.
Guarda un recuerdo especial de sus comienzos como comunicador. Se inició en el mundo de la radio mientras cumplía su servicio militar en Melilla, en 1.994, en el cuerpo de élite de La Legión. En aquella ciudad modelo de convivencia de culturas –donde cristianos, musulmanes, hebreos, hindúes, y subsaharianos comparten poco más de 12 kilómetros cuadrados– en la que aún se refleja la esencia de la España de hace siglos, Vicente Jaén comenzó sus andares de “obrero” del micrófono, coordinando y presentando en el espacio La Brújula de Onda Cero Melilla una entrevista semanal, de 40 minutos de duración, dedicada al mundo del misterio. Vicente Jaén acercó con éxito a los radioyentes melillenses a personajes de la talla del psiquiatra Fernando Jiménez del Oso, el periodista y escritor Juan José Benítez, el entonces director de la revista Más Allá Félix Gracia, el ufólogo y ex jesuita Salvador Freixedo, al experto en hipnosis Ricardo Bru que por aquel entonces protagonizaba un programa en Tele 5, entre otros muchos conocidos del mundo del misterio. Además, Vicente Jaén también presentó en la Cadena SER de Melilla un espacio sobre astrología.
Una vez concluido el servicio militar en la ciudad hispanoafricana, Jaén comenzó su periplo en los medios en una línea ortodoxa y convencional. De su debut profesional, en la radio municipal de Santa Pola (Alicante), también guarda un bonito recuerdo, pues su primera entrevista se la realizó a Miss España 1.995, María Reyes. Al hilo de esto, a finales de la década de los 90 cubrió en sus labores de redactor y fue testigo de los tres primeros certámenes de Mister España que de forma consecutiva se organizaron en Santa Pola y han quedado en la memoria colectiva ahí para la historia, entre otros muchos eventos posteriores vividos a lo largo de su trayectoria profesional.
Inició sus investigaciones astrológicas en 1.991 y con el transcurso de los años ha configurado su metodología y sus propias teorías en el marco de una astrología de orientación determinista al mismo tiempo que cientificista.
Frente a la opinión generalizada entre público y astrólogos sobre una supuesta “influencia energética” de los planetas y las estrellas a la hora de interpretar una carta astrológica Vicente Jaén discrepa. Su punto de vista lo expone a continuación, aunque de forma preliminar sintetizando al máximo, la teoría V.J. se fundamenta en conceptos en el ámbito de un determinismo evolutivo.
Es indudable que las radiaciones solares, las radiaciones cósmicas, y el equilibrio de fuerzas gravitatorias del sol, la luna, y otros cuerpos celestes, y su combinación, han propiciado y permiten la vida en la tierra, pero un astrólogo no mide energías con ningún aparato, sino que con una carta astral mide e interpreta los ángulos de los astros, por tanto los astrólogos que hablan de “energías” planetarias y cómo supuestamente éstas influyen en el carácter de las personas, hablan a mi entender de un razonamiento subjetivo generalizado que desde mi punto de vista extralimita las competencias del astrólogo, pues un astrólogo es un estudioso de los ciclos cósmicos y no un profesional de la física, ni de la química, ni la radioastronomía, aunque se puede apoyar en éstas materias a una escala especulativa.
En mi modesta opinión, los planetas y las estrellas no nos influyen con supuestas “emanaciones energéticas” en lo que tiene que ver con la interpretación astrológica del destino –si nos influyen esas energías, siendo el ejemplo más claro la radiación solar, desde un punto de vista vital que permite la existencia de la vida pero no desde un punto de vista de las descripciones de carácter o destino de los seres vivos-. Quiero decir con esto que desde mi visión, una carta astral no sería como se suele plantear un conglomerado de “energías”, sino la configuración de un código espacio-tiempo, o siendo más preciso un código de tiempos en el espacio, cuya interpretación depende de la forma que adopta el mosaico de ángulos de los cuerpos celestes y sus ciclos interrelacionados entre sí. Esa disposición específica, en cada carta astral del dibujo de ángulos, ofrece las pistas sobre la relación del individuo con el orden del macrocosmos del que forma parte inherente.
Desde mi perspectiva las estrellas, planetas, y cada elemento de lo que llamamos Universo conforman una estructura ordenada e interrelacionada por interacción de fuerzas que se reequilibran a si mismas, y en ese proceso continuado de reequilibrio se genera la evolución. Configurando un mecanismo interconectado entre todas sus partes, que simplificando podríamos compararlo al mecanismo de un reloj, y ese orden y equilibrio natural de todas las partes del conjunto es lo que permite al astrólogo la predicción y análisis simbólico mediante la interpretación de los ángulos obtenidos de los ciclos de los astros, valga añadir el antiguo precepto de sabiduría ancestral “lo que es arriba es abajo”.
Abundando en la información y explicando esto de forma más clara, sí dentro del conjunto cósmico ordenado del que formamos parte un astrónomo puede calcular con exactitud mediante ecuaciones matemáticas las posiciones que ocuparán los planetas del sistema solar en el espacio en años y siglos venideros, desde ese punto de vista de orden predecible igualmente debería ser posible predecir los “movimientos”, o dicho de otra forma los “sucesos” en los ciclos de la vida de los seres vivos, e incluso de los átomos en el microcosmos, por formar parte todo ello de un mismo conjunto interrelacionado donde cada elemento es una pieza del mecanismo en equilibrio con todas las demás. Valga la comparación y dicho de forma brusca, seríamos algo así como una pequeña pieza dentro de una gran máquina.
Tras lo expuesto y parafraseando a Albert Einstein, y al igual que él “yo no puedo creer que Dios juegue a los dados con el Universo”, y alguno dirá y eso qué significa, pues que nuestra sensación de que vivimos en un caos aleatorio sería subjetiva. Cuando uno mira el sistema solar, las galaxias, no se observa desorden sino todo lo contrario.
Y esto ¿qué implicaría?, Pues que nuestra percepción de libre albedrío no sería más que un espejismo al no ser conscientes de nuestra interacción con el todo, y en nuestras percepciones subjetivas lo que nos “parece” caos en realidad sería orden. Recurriendo a una cita bíblica que viene al caso del dilema del libre albedrío, “¿Quién de vosotros con sus preocupaciones puede añadir a su estatura un solo codo?” San Mateo 6, 27
Hoy en día, frente a una astrología de línea determinista que ha sido relegada al borde de la extinción en cierta medida porque la posibilidad del destino asusta a algunos, impera la astrología “psicológica” con la que se describe el supuesto carácter de los individuos y sus supuestos puntos fuertes y flacos en la personalidad, y en conjunción a esto se aboga por una visión de libre albedrío a diferencia de la astrología de carácter determinista de épocas pretéritas. Estas cuestiones me hacen plantearme sí la astrología podría haber perdido parte de la esencia original de aquellas culturas antiguas que le dieron forma.
El dramaturgo español del siglo XVII Pedro Calderón de la Barca tituló a una de sus obras “La Vida es sueño”. Y en lo que a mi respecta, lejos de plantear en éstas líneas una postura personal inmovilista, en todo caso, cada cual debe pensar y analizar críticamente por si mismo cualquier conclusión bajo los parámetros de su propio “espejismo”.
Antes he mencionado a Einstein y su famoso comentario relativo a Dios y los dados, sobre este mismo asunto, otro científico brillante Stephen Hawking se ha pronunciado, -con su teoría sobre la radiación de partículas virtuales de los agujeros negros fundamentada en la mecánica cuántica-, a favor de la creencia de que en el Universo sí hay factores de incertidumbre y por tanto Dios si que jugaría a los dados, según la visión de Hawking. La interpretación de la “realidad” puede variar de un observador a otro. Y en éste dilema científico yo me posiciono del lado del punto de vista de Albert Einstein.
Apuntalar en todo caso que mi visión como astrólogo de corte determinista no contempla al Universo como una entidad inmutable, sino en el marco de la transformación de la evolución, con nuestra “libertad” y evolución condicionada al todo, el Universo, un todo que desde mi forma de percibirlo la existencia viene dada por un infinito estado de renovación y reequilibrio, siendo duda razonable las teorías sobre su hipotética creación inicial y destrucción final, con esto presumo que la clave del entendimiento del por qué de la existencia, radica en la evolución, que es la parte visible de la interacción de todas las fuerzas actuantes que dan lugar al SER, es decir, la gran ilusión de la energía organizada.
En todo caso considero obligado añadir para acabar, que sí hay algo verdaderamente importante y que nos afecta en forma inmediata a cada uno de nosotros es el libre pensamiento y el desarrollo de nuestro propio análisis crítico. La duda, contribuye a nuestra evolución.
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